¿El tomate engorda? No: 18 kcal por 100 g
Respuesta breve
No. El tomate fresco tiene 18 kcal por 100 g y es agua en un 95%, así que un tomate mediano (unos 120 g) suma apenas 22 kcal. Lo que engorda no es el tomate, sino el aceite y el azúcar de muchas salsas y sofritos.
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En este artículo
¿El tomate engorda?
No. Con 18 kcal por 100 g y un 95% de agua, el tomate es de los alimentos más ligeros que vas a encontrar. Un tomate mediano (unos 120 g) suma apenas 22 kcal: menos que una galleta. Difícilmente algo así te hará engordar; el problema, cuando lo hay, está en lo que lo acompaña.
Y es que el tomate casi nunca se come solo. Va en una salsa con aceite, en un sofrito, sobre una tostada con pan y queso, o frito de bote con azúcar añadido. Ahí es donde se cuelan las calorías. El tomate en sí es prácticamente neutro en la báscula.
Qué aporta de verdad un tomate
| Nutriente | Por 100 g |
|---|---|
| Calorías | 18 kcal |
| Proteínas | 0,9 g |
| Grasas | 0,2 g |
| — Saturadas | 0 g |
| Hidratos de carbono | 3,9 g |
| — Azúcares | 2,6 g |
| Fibra | 1,2 g |
| Sal | 0,01 g |
Fuente: USDA FoodData Central (SR Legacy), consultado junio de 2026 (por 100 g de tomate crudo).
Más allá de las calorías, lo interesante del tomate es el licopeno: el pigmento que le da el color rojo y un antioxidante muy estudiado por su relación con la salud cardiovascular. Aporta también vitamina C, vitamina K y potasio, con casi nada de grasa y muy poca sal.
Cuánto tomate puedes comer sin pensar en las calorías
Prácticamente el que quieras. Para que el tomate fresco supusiera un problema calórico tendrías que comer más de un kilo al día, algo que el propio volumen y la fibra hacen poco probable: llena mucho para lo poco que aporta.
Las cifras lo dejan claro:
- Un tomate de ensalada (≈120 g): 22 kcal.
- Dos tomates pera para una salsa (≈200 g): 36 kcal.
- Un puñado de cherrys (≈100 g): 18 kcal.
El cálculo cambia en cuanto entra la grasa o el azúcar. Un par de cucharadas de tomate frito de bote pueden aportar tanto como cinco tomates frescos, no por el tomate, sino por el aceite y el azúcar añadidos. Misma materia prima, resultado muy distinto.
Fresco, casero o de bote: dónde está la diferencia
| Preparación | Kcal/100 g | Qué cambia |
|---|---|---|
| Tomate fresco | 18 | El de referencia: agua, fibra y licopeno. |
| Tomate triturado natural (de bote) | 25 | Solo tomate; sube algo por concentración. |
| Sofrito casero con un chorrito de aceite | 55-70 | El aceite es lo que suma, no el tomate. |
| Tomate frito comercial | 80-100 | Aceite + azúcar añadido (3-6 g/100 g). |
La lectura es directa: el salto de calorías casi siempre viene del aceite y del azúcar de las versiones industriales, no de la hortaliza. Si vigilas la ingesta, el triturado natural o el sofrito casero (controlando el aceite) te dan el sabor del tomate cocinado sin el extra del bote.
Un detalle que juega a tu favor: cocinarlo concentra el licopeno
Aquí está lo que la mayoría de fichas no cuenta. Cocinar el tomate apenas cambia sus calorías, pero rompe las paredes celulares y libera el licopeno, que además se absorbe mejor en presencia de algo de grasa. Por eso una salsa o un sofrito —con un poco de aceite de oliva— te hace aprovechar más antioxidante que el mismo tomate crudo.
Es uno de los pocos casos en los que “procesar” un vegetal en casa lo mejora: pierdes algo de vitamina C con el calor, pero ganas en licopeno disponible. La clave no es renunciar al tomate cocinado, sino vigilar la mano con el aceite.
En qué quedamos
El tomate no engorda y, sinceramente, es de los alimentos con los que menos sentido tiene preocuparse por las calorías. Lo que conviene mirar no es el tomate, sino la etiqueta del tomate frito y la cantidad de aceite del sofrito. Cómelo crudo cuando busques frescura y vitamina C, y cocinado cuando quieras exprimir el licopeno: en ambos casos sales ganando.
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