La miel (o jalea real)

La miel es producto del trabajo que realizan las abejas, ellas recolectan el néctar de las flores, este néctar que las abejas recolectan es almacenado en una parte especial de sus cuerpos donde gracias a una enzima la sacarosa se transforma en glucosa, al llegar a la colmena deposita el néctar en una celda y otra abeja lo recoge para iniciar un proceso de deshidratación a través del cual esta sustancia perderá el 80% del agua que poseía al inicio.

La sustancia resultante de este proceso es la deliciosa miel que será colocada en una celda de la colmena para que madure. Desde tiempos remotos la miel ha estado presente en la vida y la dieta de los seres humanos, en algunas civilizaciones se consideraba un elemento sagrado.

La miel engorda

La miel

¿Cómo reconocer la miel de abejas auténtica? Pues bueno, la miel está compuesta principalmente por agua, fructosa, glucosa, sacarosa, maltosa y otros azúcares. Se utiliza para diversos propósitos; en la gastronomía se utiliza en la preparación de panes y pasteles, también como aditivo o acompañante de bebidas y algunos alimentos, un té encuentra en la miel el perfecto complemento y unos hotcakes o waffles se disfrutan mejor si se acompañan con ella.

Este producto de la naturaleza tiene también usos terapéuticos o medicinales, posee propiedades cicatrizantes y también trabaja previniendo infecciones en heridas y quemaduras, es excelente ayudando a aliviar las molestias de los resfriados, la tos o el dolor en la garganta. Es una fuente de energía rápida, puede utilizarse como conservante y debido a los elementos que la componen no se daña con facilidad siendo un producto de larga duración.

¿La miel pura engorda?

Antes de contestar esta pregunta es importante tener claro que el sobrepeso no es algo que ocurra de la noche a la mañana, el aumento de peso se relaciona con una mala alimentación, falta de actividad física o sedentarismo y también por cambios hormonales.

Todos necesitamos alimentarnos, para proveer a nuestro cuerpo de los nutrientes que serán el combustible o la energía que permitirá al organismo desarrollar todas las funciones y actividades básicas.

El principal combustible de nuestro organismo es la glucosa, los carbohidratos de los alimentos que consumimos al llegar a nuestro intestino se transforman en glucosa la cual se lleva a la sangre y luego a todas las células del cuerpo humano. Para mantener la glucosa de la sangre bajo control el páncreas produce insulina y ésta se encarga de indicarle a las células que utilicen la glucosa del torrente sanguíneo.

En nuestro cuerpo existen diferentes tipos de células, ellas utilizan una parte de la glucosa para obtener energía y almacenan otra parte para ser utilizada posteriormente. Las células de los músculos almacenan la glucosa dándole la forma de glucógeno, los adipocitos almacenan la glucosa en forma de grasa y las células hepáticas guardan una parte de la glucosa como grasa y otra parte como glucógeno.

Los alimentos que ingerimos son el combustible que permite nuestro funcionamiento, mayores cantidades de alimento producirán mayor cantidad de combustible, si no consumimos esa energía que estamos ingiriendo, nuestro cuerpo la almacenará.

La miel al estar conformada por fructosa (azúcar) 39% y glucosa (azúcar) 31% si es ingerida en exceso sin que esa energía se utilice por el organismo, será almacenada en los adipocitos como grasa

Pero a diferencia de la azúcar refinada, el índice glucémico de la miel es mucho menor, 100 gramos de azúcar blanco tienen un índice glucémico de 100 mientras que los mismos 100 gramos de miel poseen un índice glucémico de 87; esta es la razón por la cual la miel no causa que el nivel de azúcar en sangre se eleve tan rápidamente como con la azúcar pura.

Calóricamente 100 gramos de miel de abeja aportan 320 calorías y 100 gramos de azúcar blanca aportan 400 calorías. Además la miel posee antioxidantes, minerales y vitaminas que el azúcar común no posee, el azúcar blanco únicamente aporta calorías al organismo.

El hecho de que la miel este compuesta también por fructosa permite que brinde un aporte de energía constante al organismo, ya que la fructosa se absorbe de forma más lenta que la glucosa y por ello el organismo no necesita almacenar en las células esta energía extra en forma de grasa ya que la fructosa será la encargada de proporcionársela.

Entonces qué podemos responder a la pregunta de si la miel engorda. Lo que se puede decir es que la miel posee menos calorías que el azúcar común y que la forma en que se utiliza permite que el cuerpo no requiera de almacenar glucosa en forma de grasa, así también aporta múltiples beneficios al organismo por sus propiedades antisépticas, cicatrizantes, calmantes, etc.

No debe ser consumida en exceso, ya que aun cuando es buen sustituto del azúcar común su consumo no debe exceder dos cucharaditas al día o bien de 50 a 100 gramos. El mejor momento del día para consumirla es preferiblemente por la mañana, los diabéticos deben evitarla y no se recomienda que sea ingerida por niños menores a un año.

Miel

La jalea real

Si decides consumir miel, puedes optar por disfrutar de las propiedades que brinda la Jalea Real. La Jalea Real es una “miel especial” producida por las abejas obreras para alimentar a la abeja reina y a las larvas, posee una gran cantidad de nutrientes, vitaminas (A, C, D, E, B1, B2, B5, B6, B8, Ácido Fólico) también minerales como hierro, calcio, potasio, sodio, cobre y magnesio.

Esta combinación de nutrientes tiene efectos estimulantes y fortalecedores para el sistema nervioso e inmunitario, mejora notablemente la salud de la piel y trabaja activamente en el retardo del envejecimiento, regula la presión de la sangre, desintoxica, es antiviral y antibacteriana; sus beneficios también alcanzan al sistema gastrointestinal.

Sin duda alguna las propiedades y beneficios de la miel de abeja son grandes, consumida en cantidades adecuadas será de gran ayuda para la buena salud del organismo; quizás por ello los faraones del antiguo Egipto eran enterrados con frascos de miel, para que sus propiedades les acompañaran en el “otro mundo”.

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