El Propóleo

Desde que el hombre ha tenido conciencia de su entorno, se ha dado cuenta que la naturaleza juega un papel importante en su vida. Se puede decir que los beneficios que disfruta el hombre de la naturaleza son comida abundante, agua y aire, pero el equilibrio entre el hombre y la naturaleza es muy pequeño, porque si se utiliza más de lo que se tiene, sin reponerlo, este equilibrio se rompe.

Dentro de la naturaleza todos los reinos (animal, vegetal, hongos, protista y mónera) coexisten en armonía, trabajando para poder proveerse de sustento, apoyo o complemento.

El Propóleo
El Propóleo

Una de estas ayudas mutuas es la que se da entre las abejas y los árboles, un producto llamado Propole (Propoleo) que es una resina (sustancia pastosa o sólida que se obtiene de manera natural a partir de una secreción orgánica de ciertas plantas), de diferentes colores (verde pálido, castaño o negro), cerosa, de consistencia viscosa, que las abejas elaboran de partículas resinosas de diferentes plantas, utilizada por las abejas en la construcción, reparación y protección de la colmena.

El sabor del Propóleo es frecuentemente amargo, su olor es dulce y al quemarlo se desprenden olores de resinas aromáticas.

Hay evidencia de que el Propóleo fue empleado desde el año 300 a.C para tratamientos de úlceras en la piel. La parte química del Propóleo puro es diferente dependiendo de la región, planta proveedora de resina y hasta del tipo de abeja recolectora.

Este compuesto presenta propiedades interesantes para la salud, es bien sabido su capacidad antimicrobiana, antiviral, antimicótica, antioxidante, inmunomoduladora, cicatrizante y antiinflamatoria.

El Propóleo se ha utilizado para el tratamiento de afecciones de ulceras, heridas sépticas faciales, alveolitis y prevención de infecciones, obteniendo resultados positivos.

En la actualidad el Propóleo está en la lista de los súper alimentos, ya que tiene varias propiedades que benefician la salud del organismo.

Intervención de las abejas en la formación del Propóleo

El origen del Propóleo fabricado por las abejas se debate entre dos teorías:

En la primera, las abejas toman con sus mandíbulas las partículas resinosas de los árboles de álamo, sauce, abedul, aliso, castaño silvestre, pino y algunas herbáceas y la almacenan en sus patas.

Al pasar las resinas por la boca de la abeja sus enzimas trabajan para que no se pegue. Al llegar a la colmena, otras abejas ayudan a despegar el Propóleo.

En la segunda teoría, se sugiere que la formación del Propóleo se da luego de la digestión del polen en un pequeño órgano de la abeja, que se localiza entre el buche y el intestino medio.

Recolección del Propóleo

Los recolectores de Propóleo en sus criaderos, saben que la cantidad dependerá de la raza de la abeja y de donde esté ubicada la colmena.

Si la colmena se encuentra en el bosque, cerca de ríos, la colecta de Propóleo es mayor, que si se encuentra en zonas llanas.

La cantidad aproximada de Propóleo que produce una colmena al año está entre 150 y 300 gramos. Se sabe también que las épocas en las cuales las abejas recolectan más son a finales del verano y el otoño.

Conservación del propóleo

Los trozos de Propóleo una vez recogidos, deben ser colocados en agua caliente, para que la cera se ubique en la parte superior.

A través de este método se logrará separa las impurezas de la cera, como abejas y las astillas de madera.

Su consistencia es chiclosa y se debe conservar en frascos de vidrio.

Composición química del Propóleo

La composición del Propóleo depende de varios factores, el tipo de planta que utiliza la abeja, el clima donde crece la planta y hasta el tipo de abeja recolectora.

Se puede decir que el Propóleo está formado por una mezcla de ceras, resinas, bálsamos, aceites esenciales y polen, destacándose la presencia de compuestos bioactivos tales como ácido cinámico, compuestos fenólicos y flavonoides, terpenos, ácidos aromáticos, derivados del ácido cafeico, ácidos grasos y aminoácidos.

Estudios han revelado más de 300 constituyentes de los propóleos, comprendiendo una extensa variedad de compuestos fenólicos, principalmente de tipo flavonoide, siendo estos, a los responsables de las propiedades biológicas de los propóleo.

También se han podido identificar ácidos orgánicos, ésteres, alcoholes, aldehídos y terpenos. De manera general, la composición de los propóleos se basa en resinas y aceites volátiles en un 50%, cera en un 30%, aceites aromáticos en un 10%, polen 5% y otras sustancias y detritos orgánicos en un 5%. Se encuentran pequeñas cantidades de vitamina B, azúcares, hierro zinc, oro, plata y potasio 14, la composición de los propóleos dependerá tanto de la vegetación, clima, época del año, así como de la especie de abeja que lo haya recolectado.

Beneficios del consumo de Propóleo

El uso de Propóleo brinda las siguientes propiedades:

  • Antimicótica, extractos de Propóleo han demostrado en el laboratorio la eliminación de Candida albicans procedente de la boca.
  • Antibactericida, tanto bacterias como virus Staphylococcus aureus y Escherichia coli, antifúngicas sobre Candida albicans y antiviral sobre Avian influenza virus) han sido inactivados en ensayos realizados en el laboratorio con diferentes Propóleos provenientes de varias regiones.
  • Antiinflamatorias y cicatrizantes, en experimentos realizados con ratas a las que se le hicieron heridas en el dorso y luego aplicado el Propóleo, se obtuvieron resultados interesantes luego de 7 días, al notar la reducción de la herida y la mínima reacción inflamatoria en la misma.
  • Iguales resultados se obtuvieron en pacientes tratados en cirugías odontológicas, observando el efecto cicatrizante e inflamatorio.

Advertencias en el uso de Propóleo

Independientemente de los beneficios que pueda tener el Propóleo, siempre hay que tener precaución en su uso.

Algunas personas pueden presentar reacciones alérgicas al Propóleo o a los productos apícolas como el polen, jalea real o miel.

En casos de pacientes con asma, algunos expertos creen que algunas sustancias del Propóleo podrían empeorar los síntomas

Los pacientes con trastornos hemorrágicos podrían ser sensibles a ciertos químicos presentes en el Propoleo, causando disminución en la coagulación.

Se sugiere, para evitar contratiempos hacer una prueba de alergia antes de comenzar cualquier tratamiento con Propóleo.

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